Descubre conmigo todos los secretos del punto de convento en esta guía para dominar una técnica ancestral que elevará tus bordados a otro nivel profesional.
Seguro que alguna vez te has quedado mirando con la boca abierta el manto de una virgen o un tapiz antiguo en algún museo y te has preguntado cómo consiguen ese efecto de red de luz que parece casi imposible de realizar a mano de forma tan perfecta.
Pues bien, la mayoría de las veces ese efecto tan espectacular se consigue con el majestuoso punto de convento. Es normal que de entrada te imponga un poco de respeto porque parece algo reservado a manos expertas con décadas de experiencia o a talleres con siglos de historia, pero te aseguro que es mucho más sencillo de lo que parece a simple vista.
Al final del día, lo que estamos haciendo no es solo coser para unir dos trozos de tela, sino construir una superficie que juega con el brillo y el volumen de una manera única que no tiene competencia en ninguna otra técnica de costura que yo conozca en mi trayectoria.
- Los materiales esenciales para practicar punto de convento.
- Guía paso a paso para dominar el punto de convento.
- Consejos avanzados para perfeccionar el acabado y la durabilidad del punto de convento
- Preguntas frecuentes sobre la técnica del punto de convento.
- La importancia de recuperar y valorar el trabajo artesanal hecho con calma.
Esta entrada contiene enlaces afiliados, puedes obtener más información en nuestro descargo.
Los materiales esenciales para practicar punto de convento.
La elección del bastidor y la tensión de la tela.
El bastidor es tu mejor aliado en esta aventura y aquí no puedes escatimar ni un poco en calidad de materiales. Necesitas que la tela esté tan tensa como la piel de un tambor, sin ninguna arruga por pequeña que sea en toda la superficie de trabajo.
Si la tela flaquea lo más mínimo, el punto de convento se va a arrugar irremediablemente y el resultado será un desastre total que te desanimará muy pronto al ver que el hilo no asienta bien sobre la base. Lo ideal es que uses un bastidor de pie de los grandes, o uno que puedas enganchar firmemente a una mesa de trabajo que sea muy estable y sólida.
Esto es crucial porque para bordar bien esta técnica necesitas tener las dos manos libres en todo momento sin ninguna excepción. Una de tus manos será la encargada de guiar el hilo por la parte superior mientras que la otra recibirá la aguja por debajo de la tela con total precisión.
Los hilos y el tejido de base recomendado.
En cuanto a la tela de base, te recomiendo que elijas algo con cuerpo y mucha resistencia al paso constante de la aguja y del hilo de seda. Un buen lino de trama cerrada o una sarga de algodón de alta calidad son opciones fantásticas para empezar tus primeras pruebas con éxito asegurado. Piensa que vamos a colocar una cantidad considerable de hilo encima y la tela tiene que ser capaz de soportar ese peso sin deformarse ni crear pliegues extraños que luego no tengan ninguna solución estética satisfactoria.
Los hilos son el lugar donde realmente ocurre la magia y donde puedes dar rienda suelta a tu creatividad. Para los hilos de base, que son los que van a cubrir la superficie de tu dibujo, lo mejor es usar seda natural o hilos metálicos de buena calidad que no se pelen con el roce.
Para el hilo de sujeción, que es el que dará las puntadas pequeñitas que fijan el conjunto a la tela, puedes usar el mismo tono o uno que contraste para crear efectos visuales sorprendentes.
Guía paso a paso para dominar el punto de convento.
Aprende paso a paso la técnica ancestral del punto de convento para crear rellenos espectaculares con hilos de seda u oro sin desperdiciar material. En esta guía te enseñamos a preparar el bastidor, realizar el tendido de base y fijar la rejilla decorativa para lograr un acabado profesional con texturas y brillos únicos en tus piezas de bordado tradicional.
El tendido de la base sobre el dibujo
El primer paso es lo que llamamos el tendido de base de los hilos sobre el dibujo. Para esto, debes sacar la aguja en un extremo del diseño y llevarla de un solo trazo largo hasta el extremo opuesto del mismo con suavidad.
El hilo debe quedar siempre por encima de la tela en este recorrido que cruza todo el diseño de lado a lado. Al clavar la aguja al otro lado, no cruces por debajo de la tela hacia el punto de inicio de nuevo como harías en otros puntos de relleno comunes.
Lo que debes hacer es salir inmediatamente al lado de donde acabas de entrar y volver a lanzar el hilo hacia el lado contrario por encima de la superficie del tejido de forma paralela.
Este proceso se repite con mucha paciencia hasta que toda la figura quede cubierta por una alfombra de hilos paralelos que están tan pegados entre sí que no permiten ver la tela que hay debajo en absoluto.
La creación de la rejilla de cruce
Una vez que tienes esa base reluciente terminada por completo y bien apretada para que no se mueva nada, pasamos a crear las líneas de cruce que le darán el carácter definitivo al bordado.
Ahora lanzaremos hilos en dirección perpendicular o diagonal a los primeros que pusimos sobre el dibujo original de la tela en el bastidor. A diferencia de la base, estos hilos de cruce no van pegados entre sí, sino que se dejan separados por unos pocos milímetros para crear el dibujo característico de la red o rejilla que define al punto de convento tradicional.
Al terminar esta fase, verás que sobre tu dibujo se ha formado una cuadrícula perfecta que flota sobre la primera capa de hilos de seda o de oro que pusiste antes con tanto cuidado.
Es un momento muy satisfactorio porque ya empiezas a intuir la textura final que tendrá tu obra de arte terminada y cómo va a brillar cuando la saques del bastidor para enmarcarla.
El anclaje y las puntadas de sujeción.
El último paso de la técnica básica es el anclaje o la puntada de sujeción definitiva que lo une todo de forma segura a la base del tejido. Aquí es donde realmente fijamos todo el trabajo a la tela, para que el bordado sea resistente y no se deshaga con el uso o el paso del tiempo.
Con una aguja más fina y un hilo muy delgado, vas a dar una pequeña puntada justo en cada intersección donde se cruzan los hilos de la base con los hilos de la rejilla superior que acabas de colocar sobre el tendido largo.
Esta puntada debe ser lo suficientemente firme para sujetar el conjunto pero lo bastante delicada para no estrangular las fibras del hilo principal y dejar marcas feas que arruinen el efecto visual de suavidad.
Es un proceso minucioso que requiere que vayas intersección por intersección, avanzando con calma y disfrutando de cómo la estructura se vuelve sólida bajo tus dedos poco a poco.
Herramientas:
- Bastidor de pie o de mesa con gran estabilidad.
- Agujas de bordar de diferentes calibres según el hilo.
- Tijeras
Materiales: Tela de lino o sarga de algodón de alta densidad. Hilo de seda natural o hilos de oro para la base. Hilo de sujeción extrafino en color coordinado o contraste.
Consejos avanzados para perfeccionar el acabado y la durabilidad del punto de convento
La importancia de la dirección de la luz en el bordado.
Uno de los aspectos que a menudo se pasan por alto cuando empezamos con el punto de convento es cómo va a incidir la luz sobre el trabajo una vez que esté fuera del bastidor y expuesto en su lugar definitivo.
Como estamos trabajando con hilos que quedan tendidos en su mayoría sobre la superficie, el brillo dependerá totalmente de la dirección de esas hebras respecto a la fuente de luz. Por eso, antes de lanzar la primera pasada de la base, es fundamental que planifiques si prefieres un brillo vertical o uno que juegue con las diagonales para dar más movimiento al diseño.
Si cambias la dirección del tendido de base en diferentes partes de una misma flor conseguirás que unos pétalos brillen más que otros según desde donde se miren, creando un efecto tridimensional natural que es simplemente espectacular y que diferencia a una aficionada de una verdadera maestra del bordado tradicional.
El remate final y la conservación del trabajo a largo plazo.
Una vez que has terminado de dar la última puntada de sujeción en la última intersección de tu rejilla, llega un momento crítico que es el remate por el revés.
No sirve de nada haber hecho un trabajo impecable por delante si por detrás dejamos hilos sueltos, o nudos que puedan aflojarse con el tiempo y comprometer la tensión de todo el conjunto.
Lo ideal es perder la hebra entre las puntadas del revés con mucha delicadeza, asegurándote de que queda firme pero sin tirar demasiado para no deformar la tela.
Además, una vez terminada la pieza, te recomiendo que no la laves nunca de forma convencional, ya que el agua podría hacer que los hilos de seda o metálicos pierdan su lustre o que la tela de base encoja ligeramente y haga que todo el punto de convento se ondule de forma irreversible.
Una buena conservación enmarcada con un cristal que proteja del polvo es la mejor garantía para que tu obra dure generaciones.
Preguntas frecuentes sobre la técnica del punto de convento.
¿Qué hago si me quedo sin hilo a mitad de un tendido largo?
Lo que nunca debes hacer bajo ningún concepto es un nudo que quede debajo del tendido de base porque se acabará notando como un bulto feo en la superficie final por muy pequeño que sea.
Debes rematar el hilo viejo por el revés de la tela con unas puntadas muy finas que no atraviesen el derecho y empezar el hilo nuevo exactamente en el mismo punto donde terminó el anterior.
Si lo haces con pulcritud, la unión quedará totalmente oculta por los hilos paralelos de la alfombra base y nadie podrá notar jamás dónde hubo un cambio de hebra en tu bordado terminado.
¿Cómo puedo evitar que los hilos de la base se separen al dar las puntadas de sujeción?
La clave de todo está en la densidad inicial de la alfombra de hilos que pongas al principio. Los hilos de la base deben estar tan juntos que necesites casi apartarlos con la punta de la aguja para poder ver la tela que hay debajo de ellos.
Si ves que se separan demasiado al bordar, es muy posible que estés dando las puntadas de sujeción con demasiada fuerza hacia los lados del diseño.
Intenta que la aguja entre siempre en una vertical perfecta hacia la tela base, sin empujar los hilos de base hacia la derecha o hacia la izquierda con el cuerpo de la aguja. Es una cuestión de tacto, de sensibilidad en las yemas de los dedos y de no tener ninguna prisa por terminar la fila antes de tiempo.
La importancia de recuperar y valorar el trabajo artesanal hecho con calma.
Para terminar esta charla sobre costura y tradiciones, quiero decirte que el simple hecho de que estés interesada en aprender el punto de convento ya dice mucho de tu sensibilidad artística y de tu amor por las cosas bien hechas con mimo.
En un mundo donde todo parece que tiene que ser instantáneo, digital y de usar y tirar, decidir dedicarle horas de tu tiempo personal a una labor manual tan minuciosa es un acto de amor por el arte y por ti misma que te reportará mucha paz mental y orgullo.
El bordado a mano nos permite conectar con un ritmo vital mucho más humano y satisfactorio que el de las pantallas o el consumo rápido de objetos fabricados en serie sin alma ni historia propia.
No tengas prisa por terminar tu pieza rápido porque el proceso de aprendizaje es tan valioso como el resultado final que vayas a obtener cuando retires el bastidor. Disfruta del sonido de la aguja atravesando la tela tensa y de la paz que da ver cómo algo bello nace de tus propias manos poco a poco con cada nueva puntada que das sobre el tejido.
Cada puntada que das en el punto de convento es una pequeña victoria personal sobre las prisas del día a día que a veces nos asfixian y nos impiden ver la belleza de lo pequeño y lo delicado.
Cuando alguien vea tu trabajo terminado y se maraville con la complejidad de la rejilla y el brillo del hilo sobre la tela base, no solo estará viendo materiales bien combinados, sino que estará viendo tu paciencia, tu dedicación y tu capacidad para crear algo único que perdurará en el tiempo como un tesoro familiar.
Si tienes cualquier duda o quieres compartir conmigo cómo va tu progreso con el hilo de seda o el hilo de oro, no dudes en dejarme un comentario aquí abajo porque me hace muchísima ilusión leer vuestras experiencias.







