El punto dividido es sencillo, pero tiene una magia especial que transforma cualquier diseño. Vamos a ver cómo funciona, por qué se diferencia de otros puntos y cómo puedes dominarlo para que tus piezas pasen al siguiente nivel. Ponte cómoda, prepara tu bastidor y vamos a disfrutar de este proceso.
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Qué es realmente el punto dividido y por qué lo vas a amar
A veces escuchamos nombres técnicos y nos entra un poco de duda. Pero, en esencia, el punto dividido es pura lógica. Imagínate que estás haciendo una línea de puntos. La clave aquí es que, en lugar de sacar la aguja al lado de la puntada anterior, lo que haces es atravesar los hilo justo por el centro de esa puntada.
Esto suena más complicado de lo que es, te lo aseguro. Cuando sacas la aguja a través de los hilos, estás creando una especie de eslabón. Es como si cada puntada se entrelazara con la anterior.
¿El resultado? Una línea que parece una pequeña cadena, muy compacta y, lo mejor de todo, crea un efecto muy bonito.
Lo que más me gusta de este punto es su versatilidad. Si estás empezando, te va a dar mucha seguridad porque el resultado es muy limpio y, si ya llevas tiempo bordando, vas a ver que es la herramienta definitiva para los detalles pequeños, esos que hacen que tus bordados destaquen.
qué materiales necesitas
No necesitamos nada del otro mundo, eso es lo bonito del bordado. Pero sí hay un par de cosas que te van a facilitar la vida bastante.
Lo primero, el hilo.
Yo siempre recomiendo algodón tipo mouliné. Es el más común y el más agradecido para aprender, además son preciosos como estos de color pastel. Al tener seis hebras, puedes elegir cuántas usar.
Para el punto dividido, lo ideal es usar un número par de hebras, como dos o cuatro. ¿Por qué? Porque así es mucho más fácil dividir el grupo exactamente por la mitad al pasar la aguja.
Sobre la aguja
Busca una que sea afilada para que penetre bien sin forzar el bordado.
La tela
Cualquiera que sea de algodón y no sea excesivamente elástica te servirá. Si estás empezando, una loneta o un lino básico son mis aliados preferidos.
Paso a paso: aprendiendo el punto dividido
Preparar tu hilo y aguja
Elige un hilo de algodón mouliné y utiliza un número par de hebras, preferiblemente dos o cuatro. Esto es fundamental para que, al dividir el grupo de hilos con la aguja, la separación sea simétrica y el acabado quede perfecto. Puedes usar dos colores diferentes
Realizar la primera puntada
Saca la aguja desde el revés hacia el derecho de la tela en el punto de inicio. Haz una primera puntada recta hacia adelante, como si estuvieras marcando una línea simple. Esta primera puntada servirá como base para todas las siguientes.
Salir por el centro de la puntada anterior
Saca la aguja hacia el derecho de la tela de nuevo, siguiendo la dirección de tu línea. Lo más importante aquí es insertar la punta de la aguja justo por el centro del grupo de hebras de la puntada anterior, dividiéndolas exactamente en dos partes iguales. Si usas dos colores es más fácil.
Apretar el hilo con suavidad
Tira del hilo con cuidado hasta que la puntada quede plana sobre la tela. No ejerzas demasiada tensión para no deformar el tejido, ni la dejes tan floja que el punto pierda su estructura. Debes buscar el equilibrio donde la hebra se vea integrada pero relajada.
Repetir el proceso de forma continua
Continúa avanzando de la misma forma: saca la aguja adelante, pásala por el centro de la puntada que acabas de hacer y tensa con suavidad. Mantener la longitud de cada puntada constante es el truco definitivo para que tu línea de punto dividido se vea profesional y uniforme.
Herramientas:
- Bastidor de bordado.
- Aguja de bordar afilada (de punta aguda).
- Tijeras de bordado.
Materiales: Hilo de bordar de algodón (tipo mouliné). Tela de algodón o lino (que no sea elástica).
Si lo prefieres puedes verlo en video
El arte de las curvas: bordando formas sin miedo
El punto dividido es el rey cuando se trata de bordar curvas o letras. ¿Sabes por qué? Porque al ser un punto relativamente corto y muy flexible, se adapta de maravilla a los cambios de dirección.
Si tienes que bordar un círculo, por ejemplo, haz puntadas un poco más cortas. Esto te permitirá girar mejor y evitar que el hilo se vea forzado. Si haces las puntadas muy largas en una curva cerrada, verás que la línea se vuelve un poco poligonal, como si tuviera esquinas.
Con el punto dividido, si mantienes la longitud controlada, la curva quedará suave y continua, como si estuviera dibujada con un lápiz.
A mí me encanta usarlo para los nombres o frases. Le da un toque muy humano, se nota que hay una mano detrás bordando con calma.
Combinado con punto de tallo o punto de pekin puedes crear dibujos muy bonitos.
¿Se puede usar para rellenar? Descubriendo nuevos horizontes
Seguro que piensas que esto solo sirve para líneas, pero te vas a sorprender. El punto dividido es fantástico para hacer rellenos. Imagina que quieres rellenar una hoja o un pétalo pequeño.
Si haces filas de punto dividido una al lado de la otra, vas a conseguir una textura que recuerda un poco a las puntadas de ganchillo, pero mucho más plana y elegante. Es un relleno muy firme y que aguanta muy bien el paso del tiempo.
Además, al dividir el hilo en cada puntada, el color se mezcla de una forma muy suave. Por ejemplo, puedes usar dos tonos de verde para rellenar una hoja.
Es especialmente útil cuando quieres hacer degradados de color. Al ir bordando filas, puedes cambiar de tono de hilo poco a poco y, como el punto dividido es tan compacto, la transición entre colores es casi invisible.
Es una técnica que requiere paciencia, eso sí, pero el resultado visual es de una calidad increíble.
Errores comunes
He estado ahí, así que sé perfectamente lo que te pasa por la cabeza cuando las cosas no salen como esperabas.
El error número uno es la inconsistencia. A veces, hacemos una puntada de medio centímetro y la siguiente de un centímetro. Eso hace que el bordado se vea irregular.
Mi consejo: intenta visualizar el tamaño. Si te ayuda, puedes hacer marcas pequeñas en la tela con un lápiz borrable al principio.
Otro fallo clásico es no dividir bien el hilo. La aguja sale por un lado del grupo de hebras en lugar de justo por el centro. Esto hace que el punto parezca deformado. La clave es observar bien antes de atravesar el hilo.
Si ves que no has acertado, no pasa nada, deshaces la última puntada y lo intentas de nuevo. No tengas miedo a deshacer, es parte del aprendizaje.
Consejos para que tus bordados luzcan profesionales
A veces, unos pequeños ajustes marcan la diferencia entre un bordado que parece aficionado y uno que parece de boutique.
Para empezar, la tensión es vital. Si notas que al hacer el punto dividido la tela se empieza a arrugar, es que estás tensando demasiado. El bordado debe quedar relajado sobre la tela.
Otro consejo: cuida el reverso. Aunque el punto dividido es una técnica que se ve muy bien por delante, mantener el hilo ordenado por detrás evitará que se formen nudos o bultos que luego se notan en el derecho.
Por último, la calidad del hilo. No te fuerces a usar hilos de mala calidad que se enredan todo el tiempo. Un buen hilo de algodón, bien peinado, facilita muchísimo el trabajo de pasar la aguja por el medio.
Preguntas frecuentes sobre el punto dividido
¿Qué pasa si uso un número impar de hebras, como tres?
Puedes hacerlo, pero la división no será simétrica. La aguja pasará entre una hebra y las otras dos. A veces, esto crea un efecto artístico interesante, pero si buscas ese acabado simétrico y clásico, quédate con los números pares.
¿Cómo limpio el bordado si se ensucia un poco al trabajar?
Intenta bordar siempre con las manos bien limpias. Si se mancha un poco, puedes usar un poco de agua fría con un jabón neutro, dando toquecitos con un bastoncillo de algodón. Nunca frotes, porque puedes dañar los hilos.
¿Cómo termino la línea?
Cuando llegas al final de tu diseño o curva, simplemente remata por detrás haciendo un par de nudos pequeños o pasando el hilo por debajo de las puntadas ya hechas. ¡Y listo!
El bordado es un proceso muy personal y cada una de nosotras tiene su ritmo. No hay prisa por terminar, lo importante es disfrutar del hilo pasando por la tela, del sonido de la aguja y de ver cómo, poco a poco, va surgiendo una imagen donde antes solo había tela vacía.
Me encantaría saber qué te parece esta técnica. ¿La habías intentado ya alguna vez? ¿Te ha salido bien o te has desesperado un poco? Cuéntamelo en los comentarios. Me encanta leer vuestras experiencias, saber qué proyectos tenéis entre manos o qué es lo que más os ha costado.
Si tienes alguna foto de un bordado donde hayas usado este punto, o si te animas a probarlo después de leer esto, ¡cuéntamelo! Me encantaría ver vuestras creaciones.








